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Breve pero intensoPor falta de tiempo sólo posteo brevemente para dos cosas: I. Pedazo de presentación que se marcó ayer Chiqui Calderón en la FNAC. Madre mía. II. Se me olvidó poner el enlace hace un par de días. Esta es la entrevista que le hice para la revista Wego! Cambia la fecha del 24 de abril en FNAC por 21 de mayo en NYA (C/ Muñoz León) y estás invitado a otro conciertazo. La próxima entrada del blog va para él. "Porque me gusta y yasta". Ochentera en los noventaEl otro día Antonia me contó una de esas frases tontas que se dicen que acaban siendo míticas. Una compañera de clase (de la que omitiré su nombre por si acaso se me enfada), totalmente enamorada de la cultura ochentera y de la movida comentó. "Ay, a mí me hubiera gustado nacer en los 80". Una frase muy normal si no fuese porque la mayoría de los de la clase somos de la quinta del 85...
La cosa es que me ha traido la memoria una cinta de cassette que rondaba por mi casa. Cuando era pequeña tenía tres cintas predilectas (no sé cómo han llegado hasta hoy). Una era el Física y química de Sabina, con La del Pirata cojo que se quedaría en mi subconsciente para salir luego con 14 años... Otra era una de Los payasos de la tele, con canciones infantiles que escuchaba una y otra vez hasta casi desgastarla. Y la última era una de Mecano, no sé muy bien de qué álbum. Recuerdo que tenía la canción de Dalí, la de la perrita Laika y la del negrito esclavo. Y en la cara B (o la A, no recuerdo), un popurrí de la Década Prodigiosa. La de tardes que habré pasado escuchando esto mientras las niñas de mi clase escuchaban a los Take That... Día D, Hora H = Nirvana Sólo quedan unas horas para el macroconcierto que tanto había esperado. Y las horas parecen alargarse sin compasión. Seguro que, para compensar, durante el concierto el tiempo correrá más deprisa. Siempre ocurre.
Hoy, atracón musical. El resto de temas pendientes esperarán a mañana.
NirvanaHay canciones que tienen la capacidad de transportarnos, de decirnos aquello que sentimos en un determinado momento con apenas cuatro minutos. Canciones escritas por gente que no nos conoce. Gente de la que nos separan varios grados, a veces rozando ese límite absurdo de seis. Pero que parece que nos conoce a la perfección. Canciones que nos acompañan a lo largo de nuestra vida y se convierten en banda sonora de momentos concretos. Por ejemplo, mi canción de los exámenes - confesión - era Hoy me senté, de César Rodríguez. No tiene nada que ver con la facultad, no tiene nada que ver con esa temida prueba escrita que iba a venir después, pero siempre, a lo largo de los cinco años de carrera, me acompañó en el trayecto hacia el examen. Era lo último que escuchaba antes de guardar el reproductor de MP3 en la mochila. ¿Manías? Sí... tal vez. Manolo Lama dijo una vez que él siempre usó los mismos calcetines en los días de examen a lo largo de la carrera. Lo mío tal vez era más higiénico (por aquello de los tres días consecutivos de exámenes). Todos tenemos alguna canción concreta. En mi caso, lo reconozco, los cantautores ocupan el 85% de esos momentos. Desde el Interrumpiéndote de Chiqui Calderón para cruzar el puente de la Barqueta (se convirtió en casi una costumbre cuando siempre que paseaba andando por allí, el shuffle del MP3 me la traía en el momento de dar el primer paso para atravesar el río), hasta el Por compromiso de Alfonso del Valle en los momentos de debilidad o el No estarás sola de Ismael Serrano como una declaración de lucha contra el hastío. Y formaron a pasar parte de ese lugar privilegiado en el disco duro del ordenador, al lado de otro cantautor que, aunque tardé en descubrir, se ha convertido en uno de los imprescindibles. Porque nadie puede hablar de una manera tan sencilla de la primavera sin llegar a comprenderla del todo. Nadie puede describir así el otoño y descubrir nuevos matices de los rincones del Parque de Maria Luisa a alguien que iba allí cada domingo. Porque cada acorde de Manuel Cuesta es como una brisa nueva en las tardes sevillanas, plagadas de soledades a bordo de esos autobuses naranja de los que cada vez quedan menos. Los directos de Manuel Cuesta están llenos de complicidad, de sentimiento, de emoción, sobre todo si son en Sevilla. Por suerte, he visto ya varios pares de concierto, aquí y en Madrid. Ambientes distintos, públicos distintos, momentos distintos - algunos más acertados que otros, todo el mundo tiene buenos y malos días - pero siempre con esa chispa de magia que tiene la música que te llega y te toca por dentro. Los conciertos de Marwan y Luis Ramiro... no sé cómo son. Porque nunca coincidió que hubiese uno en mis escapadas fugaces a Madrid. Lo más cerca fue aquella vez, en el estreno en la capital de Álvaro Laguna, cuando invitó a Marwan a subir al escenario. Lástima que Marwan, justo minutos antes había decidido acercarse al bar de al lado, a ver si Ronaldinho había marcado por fin un gol o no. Pero, milagros - o planificaciones musicales - de otoño, el 7 de noviembre tal vez sea un día especial. Uno de esos días que marcas en el calendario con mucha antelación. Para no olvidarlo. Un día en el que el Nirvana tal vez esté al alcance de la mano. Porque, según la fantástica Wikipedia, el Nirvana no es más que "un estado de cese de la actividad mental corriente y que significará una liberación espiritual". La música, y estos tres genios son capaces de eso y más. Hoy estoy tangueraDespués de dos horas de tango ininterrumpido gracias a Carlos Saura tengo que confesar que es uno de los bailes más humanos que he visto nunca. La pasión, la ira contenida, los sentimientos en tensión a los que no se termina de dar rienda suelta... Enrique Santos Discépolo, autor del mítico Cambalache, llegó a definir al tango como un "pensamiento triste que se baila". Un pensamiento triste por amor, por desilusión o por nostalgia... un pensamiento lleno de metáforas, de circunloquios y perífrasis maravillosas y casi imposibles... Un pensamiento al que
Hoy he vuelto a enamorarme, por enésima vez, de Argentina... Sollozaron los violines...El sábado tuve una tarde latinoamericana completamente. Primero estuve en la presentación del libro Espejos de Eduardo Galeano (de quien ya hablé en otro sitio, así que para no repetir, allí me remito). Y después, me fui, como casi todos los sábados de este año (o al menos un sába do al mes, para no mentir), al Magia y Música. Cantaba Luismi, al que llevaba tiempo que no veía - aparte que con el crucero me estaba descantautorizando alarmantemente - y como invitado tenía a un argentino afincado en Murcia. Ya con esa carta de presentación me bastaba. Así que, sobra decir cual fue mi plan para la noche del sábado.Cuando llegué, todavía con la voz y la mirada de Galeano en mi cabeza, me encontré con un
tipo que no sonaba mal, que no tenía mala presencia en el escenario y que animaba al público. Y que justo había terminado de cantar un tango cuando yo llegué (maldito C1...). Pero no todo tenía que ser malo, los postconciertos hacen mucho y al final acabamos a las tantas de la mañana bebiendo mate y Legendario en casa de Luismi. Lo normal en un sábado por la noche. Y con otro concierto a la vista. Porque el señor David de Gregorio repetía en la Carbonería al martes siguiente. Y allí fue donde pudimos disfrutar al completo del argentino, acompañado esta vez por Juan Carlos Durán, como cada martes en La Carbonería. Creo que no hace falta contar mi debilidad por los argentinos, ya sea hablando, cantando o jugando al fútbol, así que, como dije aquella vez con Fede Comín, puede que haya demasiados piropos en el post. Una de las cualidades que no deben faltarle a un cantautor (creo yo), además de tener seguridad en la guitarra y no desafinar, debe ser conectar con el público. Puede faltar alguna de las tres, pero si están, mejor que mejor. Y este pibe las tiene. Las tres juntas, y de qué manera. Por lo pronto nos apareció medio drogado de Ibuprofeno y Paracetamol después de haber estado encendido en fiebre toda la noche, pero una fiebre no era suficiente pa' dejar a un argentino cantautor en casa. Así que allí se plantó, a cantar dejándonos con el recuerdo de un directo estupendo, desgranando poquito a poco su disco Brillo y mostrándonos las maravillas que pueden hacerse con una guitarra. Una zamba, un himno a Maradona, una canción que nos transportó lejos, con sus alas, un chamamé y, cómo no, un tango. Ritmos argentinos que vinieron a poblar una noche sevillana en la que todos nos aprendimos el estribillo de Los cosos de al lao, ese tango que se le resistió a David de Gregorio. Cómo sollozaron los violines esa noche... Y con el post-concierto, con la increíble Anabella Zoch, estuvo plagado de canciones argentinas (¡Gracias Rosario!), ya fue un lujazo. Y ahora, por culpa suya le he cogido el gusto a las canciones de los Rosarinos... y es que basta con que me nombren a músicos que no conozca para que los escuche y me quede el gusanillo... eso sí, con las voces de Anabella y de David las canciones suenan más bonitas ;) PD: Para no ser injusta, tengo que decir que acompañando a Juan Carlos Durán cantaron Gema Roman y Araceli Rodríguez (Gema y Ara, vaya) y... vaya voces las niñas. Vaya joyitas que tenemos en casa y que no quieren cantar en público.Con una garganta así no se hace eso, ¿eh? Están los triunfitos ahí pegando "berríos" y las dos niñas aquí con unos timbres, un torrente, unas voces increíbles y no cantan... "ende luego"... Diez años después... (y doce, y trece, y catorce...)No sé muy bien cómo, al final he acabado viendo unos vídeos de Pimpinela en el Youtube. Huelga decir que este duo argentino es una de mis pasiones ocultas y que todavía hoy no existe canción de Lucía y Joaquín de la que se me escape la letra. Banda SonoraI. En la calle llueve incesantemente. El gris se extiende hacia el horizonte y el frío pretende llegar hasta los lugares más recónditos. Quiere adentrarse en la cama y tocarte los pies. Acariciarte para hacerte sentir que estás vivo. Aunque estés tan lejos... En los días como hoy siempre me acuerdo de Serrat. II. Semana casi estival en Sevilla y de pronto, cuando empieza la Feria... se pone a llover. Y es que a esta primavera no hay quien la entienda. Como en Hijos de un dios menor...Porque la música es universal. Porque no hay barreras para los sentimientos. La idea fue de Eve (la chica del video) y a Tontxu le entusiasmó. En el próximo concierto las canciones llegarán incluso a aquellos que no pueden oir. Así el mundo parece un poquito mejor. Yo que de ojitos cerrados vencí a Bonavena en el Luna Park...Advertencia: post-monotemático ensalzando las virtudes musicales y No recuerdo cuál fue la primera canción que escuché de Fede Comín. Puede que fuese aquella de Pintura de vos, en esa grabación que circula por la red a medias con César Rodríguez. Y puede que la siguiente fuese Buenos días, incluida ya en el disco que grabaron al alimón Fran Fernández. El mismo en el que Fran canta una canción a medias con Ismael Serrano y Fede otra con Ana Belén. Un verdadero placer para los oidos y los sentimientos. El caso es que ya no pude dejar esa voz. Y fueron muchas las tardes en las que mi sufrido reproductor de mp3 /a.k.a. cacharrito de la música/ repitió una y otra vez la voz de Fede Comín, convirtiéndolo en un índice binario de un bitrate variable que reproducía fielmente todos los matices y el acento /sobre todo el acento/ de este argentino que por paradojas de la vida terminó viviendo en Granada.Y a Granada que nos fuimos hace ya dos años, justo después de aquel examen de Información y Propaganda que ponía punto y final al tercer año de la carrera. Y yo, que esperaba encontrarme a un argentino alto, con el pero rizado y largo y una nariz grande y fina (sic) me encontré con un argentinito muy poquita cosa, ataviado ¡¡cómo no!! con una remera de Maradona, albiceleste todo él, pero que no tenía nada que ver con aquella imagen que yo me había montado al escuchar su voz. Pero no importó, porque, una vez más, la realidad superó con creces a la ficción. Y allí, entre goles de México y Argentina en pleno mundial, supimos de la pasión y la garra que los argentinos le ponen al fútbol. Y de cómo un bar del Paseo de los Tristes puede convertirse en un trocito de Buenos Aires cuando se juntan más de tres compatriotas que animan como si fuesen trescientos. Pero no fue el fútbol, ni el gol de Maxi Rodríguez lo que impresionó. Ni siquiera esa noche. Fue otro día, otro lugar. Fueron las letras, la música, la garra cantando, la ternura que transmite, los acordes que son capaces de crear una atmósfera mágica gracias a la palabra precisa y la sonrisa perfecta del argentinito. Si sobre el escenario Fede es un animal, musicalmente hablando, cuando se baja se convierte en la sencillez hecha persona. Da la sensación de haber pasado toda la vida en ese bar de Triana, tomando cerveza y comiendo pinchos de pollo con patatas fritas. Porque él es así, un habitante del mundo para quien lo más importante es la música. Por encima de cualquier otra cosa. Las noches sevillanas son tan mágicas, tan imprevisibles, que a las doce de la noche de un jueves cualquiera se puede presenciar una batalla dialéctica entre el ego de un argentino y un uruguayo sin que medie la sangre de por medio. Todo por una simple confusión. Todo por una frase que podría resumirse en "Qué mal les queda a ustedes imitarnos" ...o cómo un uruguayo creyó que Fede Comín era un falso argentino. Uruguayo1 piensa que Argentino2 en realidad es Sevillano3 imitando acento de U1. A2 ve herido su ego, muy argentino, y ya tiene mosqueo para toda la noche. Hasta que U1 descubre que en realidad A2 es A2 de verdad, de los de Buenos Aires, e intenta suavizar la cosa mientras lleva y trae bandejas con cervezas y comida a la mesa de A2. Finalmente, A2 y U1 se hacen amigos. Bueno, en realidad sólo se disculparon mutuamente. Mientras tanto, A2 llama a A4 para contarle, vía telefónica, lo sucedido. Bonito es el porteño... (y todo eso sin fútbol de por medio) La segunda noche de CicloAutor fue una noche mágica en la que la idiosincrasia sevillana se fundió gracias a azahar con la argentina (incluso con la uruguaya justo antes de llegar a las manos). Una noche en la que todos tendimos un puente hacia otro lugar. Señores, nos vamos yendo. Para gustos, colores y músicaI. La noche en la que se intentó "salvar Eurovisión" estuve ocupando mi tiempo en otra cosa más importante para mí. Hace tiempo que dejé de creer en Eurovisión como un concurso musical. Así que esa noche, para variar, me fui al Magia, mi segunda casa, musicalmente hablando. José Antonio Delgado nos deleitó con su maravillosa voz, sus sentidas letras, su sentimientos bajando por la cuerda de la guitarra... Fue una noche mágica, PornoNana incluida. Además se trajo consigo a Gustavo Almeida, un brasileño con cara de futbolista que nos dejó con la boca abierta (y más la abrimos después cuando nuestra intuición se confirmó al saber que había llegado a España a jugar en el filial del Celta hasta que una lesión le hizo cambiar la pelota por la guitarra). Una noche más, yo me rendí a los armónicos de Delgado. Qué le vamos a hacer si es que nos canta el No te dolerá y nos des-alma para todo el día... II. Y nada más llegar a mi casa, me entero de que la gran sensación de la música, Rodolfo Chikilicuatre, es quien nos representará en Eurovisión. Pues mira. Me alegro. Al menos, eso es lo que han elegido los españoles. //¿¡Qué españoles!? Querrás decir los frikis que no tienen otra cosa que hacer que mandar mensajitos con el móvil...// Pues mira, igual. Pero para que nos represente alguien que ni nos va ni nos viene (véanse los triunfitos), o alguien que no sabemos ni quienes son antes de que vayan a Eurovisión y luego desaparezcan (véanse los pluma-pluma-gay a la española del año pasado), me quedo con Chikilicuatre. Que vamos a hacer el ridículo, pues mira igual sí. Pero por lo menos es ridículo consentido. Y viendo Eurovisión en los últimos años, hasta lo mismo venimos contentos... La verdad es que no conocía a los otros "aspirantes" a Eurovisión, por lo que ese era el único que me sonaba. Ahora que he visto cachitos de la gala... creo que es el que más posibilidades tiene (triste, según se mire). Porque, al fin y al cabo, ¿qué es Eurovisión? Un espectáculo ya prácticamente pactado de antemano que busca distraer al público y de paso, sacar un dinerillo con las llamadas. No quiero pensar que está todo re-pensado al 100% (a lo mejor al 98%), pero no hay más que ver los votos de todos los años y cómo sabemos que Portugal nos va a votar pero Francia no y que los países del este se votan entre sí salvo... la quiniela de todos los años. Que me gustó ver a Serafín Zubiri, sí. Que me gustó ver a Sergio Dalma, pues también. Ahora, el año de Lidia y las Ketchup... por favor, el responsable que salga y dé la cara. Y digo yo, si lo que queremos es ganar el concurso, ¿por qué no mandamos a un Alejandro Sanz o a un Bisbal ahora que ya es conocido? Porque no ganar es un fracaso absoluto. Y claro, no se puede permitir. La misma historia de todos los años. Por eso hay que buscar espectáculo. Y otros países bien que lo hacen. ¿Quién no recuerda a los Lordi con el Hard Rock Halleujah? Todo el mundo diciendo que vaya plan los monstruitos de Finlandia y hala, ganadores. ¿Y la chavala de Ucrania que dos años antes se atrevió con fuego y bailes tribales? Pues hala, Ruslana llevó a Ucrania al primer puesto con Wild Dances. Que sí, que la puesta en escena de los Lordi y Ruslana no tiene nada que ver con la guitarrita a pilas de mi primo ni con la coreografía de la niña de Shreck y la otra. Pero oye, su punto tiene. Aunque sea para protestar por los bodrios de los últimos años. III. Ya hablando en serio, me parece que los dos únicos "válidos" para este concurso eran el Chikilicuatre este y La Casa Azul. Los dos, curiosamente, elegidos por la gente y no por el "comité de expertos". El resto, mejor que no. Coral (también seleccionada por internet) se me recuerda demasiado a Mónica Naranjo y a Rosa (qué mezcla acabo de hacer) y no, no. Arkaitz... no, gracias, otro Raúl no. Sin embargo, me gustó bastante Bizarre (quitando ese aire que me daba la chica a El sueño de Morfeo, que no termina de engancharme), pero no para Eurovisión. Chicos, no por favor. No malogréis la carrera así. De los elegidos por el jurado. Pues oye, ahora entiendo por qué no estoy en el comité de expertos. Porque yo no enviaría a representar a España a D-vine ni a Marzok Mangui, ni siquiera a Ell*as (porque me acuerdo de las de A las 10 en casa y Lidia y no me gusta la mezcla). Y de Lorena C ni hablo. Por dios. ¿¿¿Quieren hacer algo en Eurovisión con los Telettubbies deformes??? Y como hoy tengo ganas de destripar, casi diré que prefiero a la de piensa gay de antes que a la superñoña de las pistolas de corazones. Escuchando a Innata me he acordado de la canción de Alma Pirata (sí, aquella en un horrible espanglish que decía aquello de I am lost cada noche sin ti y te quiero tanto que no vivo without you). Resumiendo, que ya sé que en un futuro no seré ni neurocirujana ni miembro de un comité de expertos musicales. IV. Y para frikis, el colmo de los colmos. En discotecas, en móviles, en televisión, en myspace, en youtube, en LifeSecond... vale. Lo podía pensar. Pero en Counter Strike... Tiene su mérito el que concibió la idea de crear esta canción. Creo que es la mejor campaña de la historia musical en España. V. Y después de este espectáculo, el remate. He leido por ahí que la letra y la música han sido idea de Pedro Guerra y Santiago Segura. Vale, la idea es buena. Pero aunque divertida, aún a riesgo de caer en el tópico, me quedo con otras cosas de Pedro Guerra. Hoy me ha salido un post demasiado eurovisivo. Yo que quería hablar de las elecciones... Si...Si se callase el ruido... no harían falta las palabras para hablar. Si se callase el ruido tan sólo bastaría una caída de ojos para explicarlo todo. Si se callase el ruido el roce de una mano sería suficiente. Si se callase el ruido no tendríamos nada más que decir. Si se callase el ruido tal vez te escuchara. Si se callase el ruido me entenderías de una vez. Si se callase el ruido oiríamos la lluvia caer... Si se callase el ruido diría tantas cosas... Adicto
Adicto es el título del disco de Paco Cifuentes, cantautor sevillano del que, aunque suene raro, sorprendente, casi sacrílego, no había escuchado nada aún. Hizo falta que Joaquín Calderón se decidiera a iniciar una serie de conciertos compartidos en la Malandar para que por fin pusiera cara y voz a un nombre que me era levemente conocido. Y como suele pasar, para disgusto de mi cartera, un disco más ocupa un lugar privilegiado en la estantería de los cedeses. Los once temas (diez más bonus track... eso que nunca he entendido qué es porque está en una pista aparte bien visible, sin esconderse) del disco son una verdadera delicia musical para quien lo escucha. Desde la producción musical del disco hasta las colaboraciones en él, Adicto hace honor a su nombre y embriaga a quien lo escucha a través de un torrente de acordes y versos del que difícilmente se logra escapar. Las canciones tienen ese tono melancólico típico del cantautor que rápidamente se disuelve en la frescura que emanan la voz y las maneras del joven cantautor sevillano. Hilando fino pueden descubrirse influencias de contemporáneos que hacen las delicias de quien lo escucha. Temas como Platos rotos, Tendido al sol o Belle de Jour son auténticas obras de arte musicales.
Una muestra de lo que hay en el disco: Vestida de domingo RecomendaciónHoy me he encontrado, buscando otra cosa (son los mejores descubrimientos) una pechá de videos de Chiqui Calderón en internet. Será que tengo el concierto del jueves muy fresco, pero cada vez que escucho las canciones "nuevas" me gustan más (entiéndase por "nueva" toda aquella que no sea Brasil, 506kms o Interrumpiéndote). A falta de disco/maqueta y a falta de conciertos (aunque parece que últimamente se está animando), como diría Rick Blaine... siempre nos quedará Youtube.
Esa mujer. Chiqui Calderón (y Joaquín Calderón a la guitarra) Si no diese miedo...No sería importanteBuscando en la memoria el inicio de la historia, comienzo tortuoso, algo embarazoso, Y ahora el tiempo ha pasado, los dos hemos cambiado, quizás algo más tristes, quizás algo más sabios, Te llevas su aroma humilde viajero, la olas de su playa y el perfume de su puerto. Y no dudes que me debes un viaje hasta el espacio y un par de borracheras para vomitar los años, Y tu no te preocupes que si esa historia no cuaja José Antonio Delgado Cambia Málaga por cualquier ciudad del mundo, la Alcazaba por ese rincón mágico que tantas veces has visitado y Chaplin por Bogart, Kelly o Brando... ¿cuántas historias pueden resumirse en esta canción...? Orgullo ajenoPues aquí estaba yo cotilleando los conciertos por si me voy a Madrid dentro de unas semanitas, y me encuentro a estos dos individuos por aquí. Me alegra ver que poco a poco se van abriendo hueco. Porque se lo merecen. Ellos y todos los demás.
... soledad compartidaQué andarás haciendo ahora, Qué andarás haciendo ahora, Y yo afilando lunas, perdido en el hotel, Qué andarás haciendo ahora, Qué andarás haciendo ahora, Y yo retirando hojas secas de la cama,
Ismael Serrano. Qué andarás haciendo
Me lo sigo preguntando, pese a que llevo tiempo que no te veo. Que no sé de ti. Ni sé cuando volveré a verte. Pero a veces sigo buscándote por los espejos, por la brisa del aire, por los silencios del viento... y sólo encuentro tu ausencia. Que al fin y al cabo no es más que una parte de tí. Fran FernándezDespués de tres meses sin hablar de otra cosa que no tuviera que ver más que con ACASE (el que no sepa lo que es ya no tiene perdón...) al final me fui con esta gente a ver el concierto que daban los Golfos, Ricardo y Mafy con Fran Fernández en la mítica "Tertulia" de Granada. Por fin iba a conocer a Fede Comín y a Fran Fernández, esos dos artistas que tantas tardes había escuchado tirada en
Y cuando llegamos a Granada y me presentaron a un tipo alto, con unos ojos impresionantes y una melena que imponía diciéndome que era Fran Fernández, no lo podía creer. Y cuando me presentaron a un tipo bajito con una camiseta de Argentina y me dijeron que era Fede Comín, tampoco.
Si unas horas antes me cuentan que iba a ver el Argentina- México en un bar junto al Paseo de los Tristes, rodeada completamente de argentinos, no me lo hubiese creido. Y que iba a probar las mejores tapas de Granada (Gracias Diego!!)... me hubiese reido. Y si me cuentan que iba a estar vendiendo (doce, pero algo es algo) entradas en la Tertulia para el concierto, tampoco (me pasa por hablar...)
Pero lo que menos me esperaba era la sencillez de Fran. Un tipo que no nos conocía de nada y se portó estupendamente con nosotros, estuvo en todo momento acompañándonos, atento a todo lo que nos hacía falta... Jamás pensé que fuera así. Jamás pensé que una persona con la que apenas compartes un día, pudiese marcarte tanto.
Y ese momento en esa plazoleta perdida de Granada cuando Fran cantó con Blasco "Si te he visto no me acuerdo"... es uno de los momentos que guardaré con más celo. No hay palabras para describirlo. Piensa en uno de tus sueños y elévalo al cuadrado. Y luego cierra los ojos para imaginarlo. Y al abrirlos, te encuentras con él. Algo parecido fue ese momento, con uno a mi izquierda y otro a mi derecha, con la guitarra y las voces llenándolo todo.
Fines de semana como este, no tienen precio.
(Y el momento salmorejo... aún menos ;))
Gracias Fran, por ese fin de semana inolvidable. Gracias, gente de Sevilla por compartirlo conmigo. Fotos ACASEPara quien las busque, he subido algunas fotos de los conciertillos de la Asociación. Están en el apartado "ACASE (fotos varias)" (está claro no?) Pues nada, ahí andan.
PD: No pidais mucho que siempre tiro sin flash, eh? El último... por ahoraPoco después de las doce de la noche, como en el cuento de la Cenicienta, se rompió la magia. Dos bises y se acabó. La guitarra de Alfonso se quedó en un rincón, inmóvil, muda, después de casi ocho meses de canciones, historias, encuentros, despedidas... Ocho meses en que la semana empezaba en la noche del martes, en que el lunes era un mero simulacro de inicio.
Atrás quedaron las tardes en las que al salir de la facultad disfrutábamos de un largo paseo desde la Cartuja hasta la Plaza de los Terceros (previa parada en Los Coloniales de la Plaza de San Pedro o en el BurguerKing de La Campana, según tuviésemos el espíritu anticapitalista más o menos exaltado). Atrás las canciones viejas de Alfonso que podremos seguir escuchando en los cds que acumulaban polvo en las estanterías y que ahora acabarán por rallarse de tanto escucharlos. Atrás las canciones nuevas, la montaña rusa en la que todos nos subíamos cada noche, la demostración de que todo en la vida es física y química, los viajes hasta encontrar a Marga, esa canción de los spaghetti que cambió los hábitos culinarios de todos los presentes... Atrás esa esperanza de que Chiqui cantase una canción nueva y que semana a semana volviese a deleitarnos con Brasil y 506kms con esa estrategia de la saturación masiva (te la vas a aprender de todos modos así que o te gusta, o te gusta) que irremediablemente acababa por enamorarte con esa pasión a la hora de interpretarlas. Atrás quedan la flauta y la gaita de Antonio que daban un toque único a las canciones de Alfonso. Atrás el re ¿mixolidio?, los ritmos que a Cada Peldaño nos quitaban el Miedo... Atrás esa esperanza que aún pervive de que vendrán tiempos mejores… que los sabremos cambiar. Atrás las incursiones de David Garrido que nos enseñaba la Materia viva de la vida y que las cosas pueden hacerse a la manera de cada uno... Y el autobús nº 26 que Luis Losada conducía hasta El Perro Andaluz algunas noches. Y la noche que conocí a los "golfos". Atrás ese sueño de la Asociación de Cantautores que comenzó a fraguarse hace tiempo y que se cruzó en mi camino una tarde, de casualidad, cuando descubrí ese macroconcierto inolvidable que tanto dio de que hablar. Atrás ese local que poco a poco se ha ido convirtiendo en algo parecido a mi tercera casa.
Se rompió la magia de pronto. Nos devolvió un mundo que no termina de gustarnos. Un mundo sin música en las noches de los martes. Un mundo con los exámenes a la vuelta de la esquina. Pero bueno, siempre nos quedarán las canciones… y el concierto del 20 de junio. |
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